“Si mama”
dice Jaimito, un poco agitado por la emoción ya que va a salir para la calle.
Luego su
madre le dice: “Pero no te vayas a olvidar. Un kilo de frijoles”
“Si mamá,
Un kilo de frijoles” responde Jaimito
Luego,
Jaimito va por la calle repitiendo en su mente: “Un kilo de frijoles… Un kilo
de frijoles…”
En eso lo
saluda un amiguito de la escuela; se tropieza con una muchacha bellísima; se
distrae con un hombre que esta tocando el saxofón en la calle…
Finalmente,
Jaimito llega a la tienda y dice: “Señor, buenas tardes, me da un kilo de… Un
kilo de… de…”
Y el hombre
estresado le dice: “¿Un kilo de qué niño? Que no tengo todo el día”
Jaimito
sigue reflexionando: “Un kilo de…”
Y el hombre
ya exasperado porque se formaba una cola larguísima dice: “¿Un kilo de qué? ¿Un
kilo de plomo?”
Jaimito
dice: “Si, si, eso, un kilo de plomo"
Y cuando
llega Jaimito a la casa le pasa el kilo de plomo a su mamá. La señora sin
prestar atención echa el plomo en la olla, y deja los “frijoles” cocinando.
Un poco más
tarde la señora vuelve a llamar a Jaimito: “Jaimito, mira, no quiero que
vuelvas nunca más a comprar frijoles en esa tienda”
Jaimito
pregunta: “¿Y por qué mamá?”
La señora
responde: “¡Porque tu abuela se tiro un tremendo
peo’ y mató al gato!”
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