Cuando él
entra a la sala de baño, suena el timbre.
La esposa
grita: “Yo abro” y baja a abrir la puerta envuelta en la toalla.
Cuando abre,
se encuentra a su vecino Jaime, quien se queda boquiabierto al ver semejante
mujerón frente a él.
Entonces,
el saca dos billetes nuevecitos de $100 y le dice: “Si te dejas caer la toalla
hasta la cintura, son tuyos estos $200”
La mujer
piensa y poco y se dice: “¿Por qué no?” así que deja caer la toalla hasta la
cintura.
Jaime
asombrado ante tal visión, no duda en sacar otros $200 y ofrecérselos a cambio
de que ella deje caer completamente la toalla.
Ya que ya había
llegado bastante lejos, la mujer decide entonces dejar caer la toalla y tomar
el dinero.
Jaime
extasiado, contempla a la mujer y después de un rato se va satisfecho.
La mujer
sube a la recamara y su marido le pregunta: “¿Y quién era?”
La esposa
le dice: “El vecino, Jaime”
Y el marido
le dice: “¡Ah! ¿Y me devolvió los $400 que le presté?”
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