María se
despierta aterrorizada por aquella voz y despierta a su marido: “Jorge, Jorge
despierta. Hay alguien afuera pidiendo auxilio. Creo que es un hombre al que su
auto se le ha descompuesto. Dice que necesita alguien que lo empuje.”
Jorge medio
dormido dice: “Déjame, ¿no ves que estoy cansado? “
María le
responde: “Anda, mira que es una buena acción. Recuerda lo que dijo el padre en
la Iglesia. Hay que ser buen samaritano”
Jorge
renegando dice: “Ok, ok, vieja ya voy”
Mientras se
sigue escuchando la voz del hombre que decía: “¡Empújenme! Por
favor, ¡Empújenme! Alguien por favor, se los imploro“
Jorge se
levanta, se pone sus pantuflas; su bata; toma un paraguas y sale a buscar de
dónde provenía la voz.
Bajo la
lluvia se veía muy poco pero Jorge sigue buscando al hombre que pedía que lo
empujaran…
Un poco más
tarde llega Jorge a su casa y María le dice: “¿Qué pasó? ¿Encontraste al
hombre? “
“Si.
Encontré al imbécil ese.” Dice Jorge.
Y María
asombrada por el enojo de Jorge le pregunta: “¿y qué pasó, lo ayudastes? ¿Por
qué estás tan ofuscado?”
A lo que
Jorge le responde: “Porque era un estúpido borracho en un columpio del parque
pidiendo que lo empujaran”
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