Al auto de
Jaime se le desinfla un neumático, y decide ir a pedir prestado el gato
hidráulico a su vecino.
En lo que
va cruzando la calle se dice a sí mismo: “¿Será que el vecino me prestará su
gato hidráulico?... hmmm… yo creo que si el hombre es buena gente”
Se vuelve a
detener diciéndose: “Pero, ¿y si no me lo quiere prestar?... hmmm… bueno, el
hombre se ve buena gente, no creo que me niegue el favor…”
Continúa
Jaime cruzando la calle cuando vuelve a detenerse diciéndose: “Vaya, la verdad
es que no estoy tan seguro si ese tipo quiera prestarme su gato… hmmm… aunque
nunca le he hecho nada malo, no veo por qué no quiera prestármelo”
Y así va
Jaime hasta que llega frente a la puerta de su vecino, toca la puerta, y en lo
que el vecino la abre, Jaime enfurecido le grita: “¿¡Sabe qué!? ¡¡¡Tome a su gato hidráulico y métaselo por ese c*lo!!!
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