Llega un Coronel
del ejército a una base en el desierto del Sahara y le dan la tarea al Cabo de mostrarle
las instalaciones.
El cabo le
dice: “Mi Coronel, por acá están los baños, de este otro lado están las
barracas… y aquí están nuestro camellos”
Y el Coronel
y un poco perplejo le dice: “¿Camellos? ¿Desde cuándo que tenemos camellos en
el ejército?
El Cabo
responde: “Bueno mi coronel, cuando tenemos ganas usted sabe, nuestras
necesidades, es decir cuando queremos una mujer, nosotros usamos lo camellos
para…”
Inmediatamente
el Coronel lo interrumpe y le dice: “¡Cállese Cabo, no me cuente esas inmundicias!”
Dos meses
después, ya el Coronel cansado de que no veía ni una mujer, decide llamar al
Cabo: “¡Cabo, tráigame uno de los camellos!”
“Si mi
Coronel” le dice el Cabo…
En eso el
Coronel se baja los pantalones y el Cabo le dice: “Pero… mi Coronel”
“¡Cállese Cabo, ustedes no son los únicos que tienen derecho aquí! Recuérdese
que soy Coronel y me debe respeto y obediencia” Grita el Coronel…
“Si mi
Coronel pero es que…” replica el Cabo
“¡Que se calle!” vuelve a decir el Coronel mientras se monta en una caja y
empieza a introducirle su miembro al camello…
Cuando
termina, el Cabo le dice: “Permiso para hablar mi Coronel”
“¿Qué, qué,
qué? Dígame, ¿Qué es lo que le pasa?” Furioso pregunta el Coronel…
Y el Cabo
dice: “¡Es que los camellos los usamos para ir al pueblo en donde hay un burdel
bien bueno!”
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